FELICIDADES A NUESTRAS GANADORAS

Que son Daniela Alcázar Gómez (2º Bach) con EL SILENCIO
"Contar árboles, rocas, tararear una canción, pero nunca pensar. Pensar era sinónimo de perdición y ya me hallaba lo suficientemente perdido en ese tren como para reflexionar sobre lo que estaba sucediendo." (leer más)
Y María Cuenca García (1º ESO) con MALDITA MORDEDURA
"Ese día fue como cualquier otro. Estuve en casa con mi madre, mientras papá estaba en el trabajo. Unas semanas antes, los había oído hablar de un hombre lobo, llamado Greynback, Fenrir Greynback..."
(leer más)
Y GRACIAS POR COMPARTIR CON NOSOTROS SUS HISTORIAS.

PRIMAVERA, TIEMPO DE CONCURSOS


Igual que vamos recuperando poco a poco nuestras costumbres de siempre, ahora que está a punto de comenzar la primavera, en el Ruiz de Alda volvemos a convocar nuestros concursos literarios, en recuerdo de dos miembros de nuestra comunidad escolar que hicieron mucho por "animar a leer", pero también a escribir.

A los alumnos de los primeros cursos de la ESO os invitamos a escribir un microcuento y como se cumple el 25 aniversario de la publicación del primer volumen de Harry Potter, os pedimos que uno de los personajes de esta saha aparezca en vuestro relato.
Y a los alumnos de 4º y bachillerato, una historia en otra época y a escribir,



 

Y DE REGALO, UNA HISTORIA

Desi Icari El aroma de los libros:
"La muchacha inhaló la fragancia de otra página y una leve punzada le atravesó las sienes, pero una carcajada oscureció inmediatamente esa sensación desagradable.
-En algún sitio también debería tener Tres hombres en bicicleta -reflexionóFerro, que empezó a hurgar entre cientos de títulos.
.-Espere, abogado -lo detuvo-. Hábleme de los oledores.
-Hay muy poco que decir -contestó mientras seguía examinando los lomos de los volúmenes-. Hay personas a las que les gusta oler los libros: a algunos les gusta el olor del papel y de la tinta tanto, y a veces más, como el contenido mismo de los libros. Somos muchos, pero no riempre nos reconocemos. Los oledores somos reservados y evitamos oler en púc¡blico por temor a que nos tachen de raros.
-¿Usted no huelo los libros en público?
- Intento evitarlo, aunque algunas veces se me escapa -admitió con una ligera carcajada-. Por ejemplo, cuando entró en una librería, no sñe resistirme a ese buen olor a papel fresco."

FRANCISCO BRINES, PREMIO CERVANTES

Y si quieres celebrar el día con el Quijote...


DÍA DE LA MUJER, NO SOLO EL 8 DE MARZO

Son muchas las"chicas" que fueron valientes en otros tiempos y no aceptaron que su papel en la vida dependiera de si eran hombres o mujeres. ¿Qué tenían en común muchas de ellas? Que no se conformaban con lo que había ocurrido hasta entonces, que creían que las cosas podías cambiarse.

Así nos lo cuenta Pilar Borraz en este relato:

Historias de pioneras
"Ganar o perder"

Sagel (Zaragoza) Septiembre 1937

Las campanas repican con alegría. Es el día de la patrona. Las primeras fiestas desde que estalló la guerra. Por primera vez, un equipo de mujeres participa en el Tiro de Soga, deporte reservado a los hombres.

Las mujeres que participan en la competición, no han parado desde bien temprano. Tienen que dejar la comida hecha y la casa recogida antes de irse. Hoy no se quejan; su cabeza está en el campeonato que van a disputar dentro de un rato.

Manuela llega la primera a la plaza. Las demás llegan puntuales; sofocadas por las prisas, nerviosas y sin parar de hablar:

— ¿Habéis visto cómo está la plaza?

—Yo creo que hay más gente que nunca.

— ¿Os dais cuenta como nos miran? Si las miradas mataran…

—Y la cuerda, ¿Está preparada?

—De eso se encargan don Sebastián, que hace de árbitro y el alguacil, que le ayudará a vigilar la prueba —responde Manuela con calma.

— ¿Don Sebastián? Pues con la tirria que nos ha cogido… Me dijo que éramos unas revoltosas, que menos calle y más atender nuestras obligaciones. No me fio de ese hombre, Manuela—dice Justa.

—Venga, tranquilas— sonríe Manuela—Lo peor ha sido llegar hasta aquí. Ahora vamos a colocarnos que enseguida tiran el petardo.

Manuela organiza las posiciones: las mujeres pequeñas y menos pesadas, delante; las más altas y gruesas, atrás del todo:

—Yo marcaré el ritmo. Tiraremos a la vez. Rafaela: tú vas la última. La cuerda te la pasas por encima del hombro, cruzada a la espalda, Ni se te ocurra atarla a la cintura, que nos descalifican.

El ruido del petardo interrumpe el bullicio de la gente congregada en la plaza. Los dos equipos, uno de hombres y el otro de mujeres, se colocan enfrentados en el extremo de la soga que ha decidido la moneda. La emoción y la tensión se pueden cortar. Es mucho lo que se juegan.

Manuela les ha recordado que lo peor ha sido llegar hasta aquí. Mucho han peleado para conseguirlo. Este año no hay vaquillas ni bailes. Solo los deportes tradicionales: la barra aragonesa, el tiro de soga, las carreras de cintas y las carreras de pollos. Manuela empezó a quejarse de que eran solo para los hombres. Y fue a hablar con el Consejo Municipal.

—Queremos competir en el Tiro de Soga.

—Nunca han participado mujeres. Lo tendrían que autorizar los de más arriba. Haced una solicitud.

Manuela, ayudada por la maestra, hizo un escrito que firmaron muchas mujeres, pero no les contestaron; esperaban que se les pasara el capricho. Y volvió a insistir:

—Si hacéis equipos de mujeres lo podemos estudiar—le dijo el del Consejo.

—Sabes bien que no hay mujeres para hacer otro equipo. A unas no las deja el marido, a otras los padres o el novio. Firmar, firman, pero otra cosa es dar la cara. Queremos enfrentarnos con los hombres.

— Ni que fuerais marimachos. ¿Por qué no os encargáis de las tortas de sardinas y de servir el vermú, como siempre se ha hecho?

Manuela se marchó resoplando. Convocó a las mujeres a una reunión. Cuando los del comité de vigilancia se enteraron ya era tarde para impedirla. Al día siguiente, fueron más de cincuenta mujeres a Caspe a reclamar al Consejo de Aragón. Y regresaron con la autorización.

Cuando el árbitro da la señal de empezar, la voz de Manuela rasga la cortina de silencio que ha cubierto la plaza.

— ¡Compañeras, a ganar!

Su grito enciende la voluntad de las mujeres: las manos atenazan la cuerda, las alpargatas se clavan en la tierra y la rabia por las frustraciones pasadas se trasforma en un torrente incontrolable de fuerza. La voz de Manuela se eleva una y otra vez para lograr ese tirón común. El tiempo se detiene en la lucha feroz por arrastrar al enemigo al territorio propio. Estas mujeres saben lo que se juegan cuando dan el tirón definitivo que lleva a los hombres a la derrota.

— ¡Les hemos ganado!—gritan, ríen y lloran. Se abrazan y secan con las sayas los gotillones de sudor.

Los vencidos, encogidos en el suelo, miran desorientados a ninguna parte. Uno se levanta y arremete contra el árbitro. Los dos hombres se apartan para poder hablar lejos del barullo que las triunfantes ganadoras están montando. Otros hombres se van sumando a lo que parecen ser deliberaciones sobre el resultado de la competición. Las mujeres cesan su celebración al percatarse de los corrillos y del brusco enrarecimiento que las rodea.

Don Sebastián, con el megáfono en la mano, sube a la tarima para la entrega de los trofeos; le acompaña el alguacil del ayuntamiento.

«El equipo ganador ha sido el de los hombres» Vocifera el árbitro a través de la bocina de latón. «¡Las mujeres son unas tramposas! El aguacil ha sido testigo del engaño: a punto ya de ser derrotadas, la mujer del final, con ayuda de otra que estaba viendo la prueba, se ha atado la cuerda a la cintura. Quedan descalificadas por incumplimiento del reglamento. ¡Que suban nuestros campeones!».

La plaza explota de alivio y se lanza ovacionar a los vencedores. Las tramposas, se han de apartar para evitar que las pisen.

Nadie se percata de que Rafaela, calumniada injustamente, se ha ido corriendo en cuanto ha escuchado el veredicto; ahora mismo ha vuelto la plaza y abriéndose paso a codazos con la escopeta de su padre en el hombro, se encamina derecha a la tarima. Manuela reconoce su furia y le cierra el paso; se la lleva a la fuerza de allí.

—No es así, no es así como lo tenemos que hacer, Rafaela —Manuela le quita el arma y la abraza — Vamos, mujer, alegra esa cara que hoy hemos ganado mucho.

NUEVOS TIEMPOS EN LA BIBLIOTECA

Aunque este curso no podemos usar la biblioteca como siempre, no queremos encerrar los libros en sus estanterías.
A nuevos tiempos, nuevas formas: se podrá solicitar el libro con el correo de murciaeduca y el préstamo durará todo el trimestre.
El catálogo completo de nuestra biblioteca se puede consultar en Edutecarm, pero hemos confeccionado uno más cómodo para buscar el libro que más nos guste.
Y si quieres puedes buscar por el apellido del autor:

LEER JUNTOS EN LA DISTANCIA

Los tiempos extraños que estamos pasando nos han traído algunos regalos inesperados, como la experiencia de leer entre todos aunque aún no podamos sentarnos juntos.
La hemos disfrutado y queremos compartirla con todos.

Es El secuestro de la bibliotecaria de Margaret Mahy


capítulo 2        capítulo 3       capítulo 4        capítulo 5

Y este es un obsequio muy especial 



APRENDER A ESCRIBIR ... ESCRIBIENDO

Parece que todos podemos escribir, crear una historia.
Solo necesitamos una razón para intentarlo y paciencia e ilusión para hacerlo cada vez mejor.
A veces, la razón nos llega desde fuera, un concurso que nos propone empezar a contar a partir de una frase, de un motivo, de un personaje... Y si aceptamos el reto, puede sorprendernos lo que somos capaces de conseguir.
Pilar Borraz nos obsequia con tres relatos surgidos de uno de estos retos.
    DOLOR       NIÑOS        OBSESIÓN